martes, noviembre 01, 2016

Mente fría

Trato de pensar con la mente fría, una característica que me destacó por mucho tiempo, pero ¿saben?... No sé si será la edad que me ha vuelto más sensible, pero mi mente está tibia e incluso caliente, y estoy tendiendo a pensar de forma muy emocional.

He estado pensando en mí... Yo sé que hay mucha gente que hace caso omiso a su propia persona y vive el día a día, sin analizar mucho sus actuares presentes ni en lo que hizo o dejó de hacer y menos en el futuro. 

Hablaba hace un par de días con una amiga y me recordó que siempre me había visto como Bellota de las Super Poderosas... creo que siempre me hice ver así, como la galla gruñona, mañosa, la que dice lo que piensa, la que no se deja pasar a llevar. Me acuerdo que con ella yo era la que pedía lo que sobraba en el plato para llevar, la que una vez pidió que le echaran en una botella de jugo lo que sobraba del pitcher (ordinario a cagar), la que espantaba a los jotes en la mesa del pub, la que no quería pagar el estacionamiento en la calle con la convicción de que era un espacio público, la que no soportaba que la sacara a bailar un desconocido, la que se negaba a que le pagaran la cuenta... así era yo.

Siempre he sido la que defiende los derechos de las mujeres, la que pelea por el sueldo comparándolo con los compañeros de igual experiencia. Soy esa misma galla a la que trataron de conflictiva por defender las especificaciones técnicas en una obra, la que fue catalogada de peleadora por hablar más fuerte de lo acostumbrado a una mujer, por ser seria y no dejarme engrupir con un "qué linda". Soy la galla que pelea con los seguros, que exige el vuelto en monedas de peso y que espera 10 minutos si es necesario, porque le traigan esas monedas, la que pelea por un precio mal puesto en la góndola, la que se enoja con los conductores apurados, la que llama al SERNAC...

Pero... trato de entender si es la edad, la experiencia de que hacer todo eso a veces juega en contra, de entender que toda esa choreza me ha jugado malas pasadas o simplemente de que ser así, quizás lo único que ha logrado es que me sienta cada vez más sola. Mis amigos me han reforzado en el tiempo que me quieren así y eso es lo que les gusta de mí, pero yo siento que ser tan "avispá" y menos lesa, me ha jugado en contra. 

Me las di de superwoman durante varios años, pero hoy, me siento superada. No soy capaz, emocionalmente hablando, de abarcar tantas cosas al mismo tiempo. Creo que aún puedo mascar chicle y caminar a la vez, pero ser mamá, profesional dependiente, empresaria independiente, empleadora, dueña de casa, hija, apoderada, tesorera de condominio, pareja y amiga, me superó. No puedo. En serio que no puedo. Estoy colapsada. 

¿En qué noto el colapso? Me angustio. Tengo pena. No me siento conforme. Me irrito con facilidad, pero no para enojarme, sino que me ataca la pena. Quiero tener todo y nada a la vez. Y he llorado. He llorado frente a mi jefe, frente a mi hija, frente a mis amigos, en el auto camino a la pega, frente a quien suponía era mi amor, en el supermercado, viendo tele, leyendo, en el baño... he llorado... y harto.

Ya decidí. Soltar...

Soltar...

Soltar lo que no aporta a mi tranquilidad. Y empecé a gritar. No de forma literal... pero a gritar, a soltar lo que me hace daño. No hay nada peor que guardarse el descontento, el desgano, lo que no hace feliz. Partí soltando lo que sentía con mi jefe, seguí con mi hija, y luego con mipeoresná. mantuve los dos primeros... curiosamente. Mantuve mi trabajo y mi hija me entendió. Pero mi supuesta pareja, no. Sólo se fue. Me queda la tranquilidad de que al menos pude decir lo que sentía en el momento adecuado. Estaba colapsada. Sigo así, pero menos. Voy liberando las trancas, las penas y desencantos que llevo dentro. Es una buena terapia liberar las trancas. Al menos para mí, sacarme lo que llevo dentro, me ayuda a soltar. Ya viví la experiencia del aguante, de no decir las cosas a tiempo, de evitar conflictos callando, pero ya supe que cuando la olla hierve, el problema se vuelve mayor y no hay vuelta atrás. Dicen que los capricornio tenemos paciencia, pero cuando se supera el límite, dejamos la escoba... así ha sido, y creo que así será.

Soltar para estar tranquila. Amo mi libertad. Soy libre. Lo que me apena es esta soledad permanente. Me apena dar y no recibir lo mismo a cambio. Me apena que mi tiempo se diluya y que pasen los segundos y no me sienta a gusto. Me da miedo entregar amor, porque siento que cada vez es menos lo que puedo entregar y además que la retribución no ha sido satisfactoria... Mi corazón está lleno de cicatrices que no se borran y que cuando siento que se van deshaciendo, se vuelven a formar, más gruesas, más marcadas, más dolorosas... me está empezando a costar creer en la gente. 

Añoro esos años en que era Bellota. Preferiría seguir siendo la galla pesota, la indolente, la chora, la mañosa. ¡Qué no daría por volver a ser insensible, a dejar ir todo eso que me molestaba, por volver a ser esa galla fuerte! O al menos parecerlo... nunca he sido tan así. Era tímida, sin tacto. Aprendí a abrazar, a ser cariñosa, a ser buena amiga,,, eso me lo enseñaron los años... También aprendí a ser comprensiva y empática... Aprendí a dar amor... lo que nunca he aprendido es a decidir a quién....

No logro ser mente fría. 




lunes, octubre 17, 2016

¿Cómo te lo digo?

Ya no sé cómo hacerte entender que lo hago por tu bien.

Pero la situación es siempre la misma:

- Le pongo color
- Me enojo tanto
- Siempre te reto por todo
- ¿Para qué me gritas?
- Soy exagerada

Es complicado ser mamá de una adolescente, sobretodo con tu carácter tan fuerte. 

Te cuento un poco... a ver si con esto ayudo en algo a hacer que entiendas: Yo también fui rebelde y contestadora, también me creía invencible, me creía chora. Pensaba que nunca me iba a pasar nada. Así como tú, me encerraba en mi pieza a escuchar música, a escribir en mi diario de vida o a hacer ejercicio. Tenía a mis hermanas para hablar, jugar o para pedir ayuda con las tareas... Quizás eso podría ser diferente a tu vida. No teníamos celulares, ni internet. 

Mi papá controlaba cuando llegaba a casa si es que la tele estaba caliente para comprobar si habíamos estado viendo en vez de hacer las tareas... nos daban tareas (a veces hartas) y había que buscar en revistas y diarios los recortes para poder preparar algo. Revisábamos enciclopedias y diccionarios, calcábamos los dibujos de los libros. Cuando no había Stick Fix, mi mamá nos hacía engrudo con agua, clara y harina para poder pegar las figuras en la cartulina... No podíamos descargar de internet la información. Había que esforzarse para buscarla. No siempre se podían imprimir los trabajos, así es que había que hacerlos a mano. 

Me acostaba temprano, porque estaba cansada. A veces me ponía a hablar por teléfono con alguna amiga en el teléfono que está colgado en la escalera... tenía que encerrarme en el escritorio con el cable apretado en la puerta para poder tener un poco de privacidad. Y mi papá levantaba el teléfono para saber si lo estaba ocupando y me decía a través de él que ya era tarde, que cortara y se quedaba esperando... era humillante, pero yo obedecía, aunque no quisiera. Me gustaría que tú también fueras obediente.

Me cargaba comer guatitas y las tuve que comer muchas veces obligada y tragando con jugo de naranja... no había nada más para comer. Era eso o nada. A ti jamás te he obligado a comer algo que no te guste. Porque para mí fue traumático, no quiero que pases por lo mismo.

Nos iban a dejar al colegio en las mañanas en auto, pero el Zastava se quedaba en pana y teníamos que empujarlo. Pasó muchas veces. En la mañana hacía frío. No teníamos calefactor eléctrico como tienes tú en tu pieza. El desayuno era una leche y muchas otras veces no tomamos porque andábamos siempre corriendo. Nunca nos compraron Chocapic y yo alucinaba con el comercial.

Cuando tenía tu edad, estaban de moda unos bolsos Il Gioco. Eran acolchados y la gran gracia era que tenían olor a flores. Eran caros, mi mamá no lo podía comprar... pero sabes? Compramos la tela juntas y ella me hizo uno igual. Y yo fui feliz con eso. Al menos tú no vas a pasar por eso. Siempre has tenido todo lo que has querido.

Nunca me dieron permiso para ir a pijamadas, ni quedarme a alojar en casas de amigas. Lo pasé mal con eso. Me sentía perna por no poder ir. Excluida obligadamente. No había permiso y nunca hubo. Quiero que te sientas parte del grupo. Quiero que seas feliz y que no te sientes reprimida. Por eso te doy permiso. Pero no quiero que abuses.

Después cuando más grande, no me daban permiso para ir a carretes. Así es que siempre fui perna en el colegio. No participaba de casi ningún carrete. Recién en tercero medio empecé a juntarme con amigos y muchos de los asados eran en la casa... y elegía hacerlos en la casa para poder participar más. 

Hasta aproximadamente los 15 años traté de Usted a mis papás... ¿te imaginas? El respeto era sagrado. Nunca una mala palabra. Jamás dijimos groserías en la casa. Estaba prohibido y además que no era parte del lenguaje familiar. Una vez le dije "weona" a mi hermana y mi mamá me lavó los dientes con jabón en barra. Fue espantoso, pero nunca más lo volví a hacer. Me enseñaron que debía ser y comportarme como señorita. Nos ponían reglas de cómo comer, cómo sentarnos en la mesa, no se podía almorzar en pijama, ni poner el codo en la mesa, ni sentarse a la mesa con gorro ni con el pelo mojado. Todas esas reglas eran terribles, pero teníamos que respetarlas. Porque el respeto a los papás era sagrado. Esperaría que de ti, también naciera ser respetuosa, que no respondas como si estuvieras en la vega, que trataras de analizar un poco más las cosas antes de decirlas...

Si te digo que quiero que seas responsable, es por tu bien. La responsabilidad permite que uno pueda obtener triunfos en la vida. Imagina que a mí se me olvidara pagar el agua, la luz o el dividendo... Eso no se puede hacer, porque es un deber. No puedo llegar tarde a mi trabajo, porque debo cumplir horario. No me mando sola en ese sentido. Si te pido que te acuestes temprano, es para que tu mente y tu cuerpo descansen, eso te permite estar más despierta, con buen ánimo al día siguiente y tu salud es mejor. Si te pido que te levantes temprano es porque te demoras mucho en hacer lo que te gusta: tomar desayuno, peinarte e incluso revisar tu teléfono... si te levantaras más temprano, alcanzarías a hacer todo, sin que yo te esté apurando y sin tener que pelear cada día...

Matan niñas todos los días en todas partes del mundo. Las violan, les pegan, las secuestran, les gritan en la calle, les corren mano en la micro. Está lleno de casos así en todo le mundo y pasa desde siempre. A mí también me pasó. Me manosearon en un paradero. Cuando estaba embarazada de ti, un cerdo me dijo "qué lindos sus senos"... Otra vez me agarraron el poto en la micro. A amigas les pasó que un gallo degenerado les mostró el pene por entremedio del pantalón en el asiento al lado en la micro. ¿Te acuerdas cuando me contaste del asqueroso que te miraba cuando corrías en el parque? Están en todos lados. Si te digo que no quiero que te expongas en redes sociales, no es por ponerle color ni por ser exagerada. Es porque está lleno de gallos depravados y de mente enferma buscando justamente a niñas o mujeres jóvenes que se publican gratuitamente sin pensar en que sus fotos van a ser usadas para masturbarse... y quizás para qué más.

Te escribo todo esto para que entiendas de una vez, que lo único que quiero es cuidarte y que seas feliz. ¡Cuánto habría dado por saber que no debía tener miedo a mis padres, sino que debía confiar en ellos! Pero me pasaba que si contaba las leseras que hacía o quería hacer, me retaban, porque no entendían los rollos juveniles. Quiero que confíes en mí. No te prohíbo casi nada, pero por lo mismo espero que tú me retribuyas siendo obediente y respetuosa. Eres muy cariñosa y con un corazón bueno, pero muchas veces se te olvida que debes seguir reglas y también se te olvida que vives conmigo.

Espero que de una vez por todas, lo entiendas. Así espero que sea... Te quiero y quiero lo mejor para ti.




martes, octubre 11, 2016

Pause

Estoy desmotivada.

Me gustaría desaparecer un tiempo. Desconectarme de todo, que nadie dependa de mí. Que no me busquen, que no me necesiten. Necesito escaparme. He estado siempre dando lo mejor de mí, pero ahora no quiero darlo y no lo estoy haciendo. Me aburrí. 

Hice un resumen mental de todas las preocupaciones que me persiguen últimamente y me di cuenta que son hartas... unas más importantes que otras, unas legales, otras netamente emocionales, pero las que más me complican son las que no puedo controlar y tienen que ver con la incertidumbre de desconocer el futuro. No elegí bien mi profesión, no me llena en absoluto lo que hago. Estoy completamente desmotivada. Dentro de tanto pesimismo, al menos logro entender de qué se trata todo esto.

He logrado tantas cosas, pero siento que al final no avanzo. Estoy estancada en mis emociones. Visto desde afuera, pareciera que he logrado un montón de cosas con ímpetu y perseverancia. Y claro que es así. No puedo negar que he tenido varios triunfos. Más triunfos que fracasos. Pero algo en mí, nunca está conforme. ¡Qué terrible! No logro estabilizarme. Siempre ando buscando cosas nuevas, no me acomoda vivir haciendo siempre lo mismo, no me motiva la pega, ni mi empresa.

Dejé de leer, de grabarme cantando, hasta dejé la dieta de lado. Esto me empezó a preocupar.Me di cuenta ayer.

Sé que esto es cíclico, y espero que al sacarlo de mí a través de estas palabras me ayude a sentirme mejor. Hay demasiada angustia. Me siento como un globo aerostático, debo dejar caer algunos pesos para poder flotar de mejor manera. De a poco voy sacando lo que molesta, pero justo en este momento no creo poder lograrlo. Va a tomar un poco de tiempo.

Cuando termine de eliminar las cosas que nunca sirvieron en la casa y que guardé por largo tiempo, creo que será el gran paso para seguir avanzando. Me ha costado deshacerme de las cosas, pero es reconfortante cuando logro hacerlo. Las cosas son cosas, se regalan, se venden, se pierden, se rompen, se olvidan, se hacen innecesarias cuando ya no las tienes.

Estoy cansada de tener expectativas altas para todo. Eso me pasa porque no me conformo con poco. Me aburre repetir las cosas una y otra vez y que pasen de largo... como si no hubiera dicho nada y tengo que volver a empezar. Es una espiral que se devuelve al punto de inicio, como las figuras de M.C. Escher. Rutina. Maldita rutina.

Por ahora en pausa... luego pondremos play. Nunca rewind.

miércoles, julio 13, 2016

Me gusta

Me gusta desayunar contigo
Me gusta idear mi vida a mi manera
Me gusta el café con endulzante
Me gusta gritar en la montaña rusa
Me gusta oír la lluvia afuera, estando acostada en la cama

Me gusta manejar en carretera una mañana asoleada
Me gusta escuchar el ruido del mar

Me gusta escribir lo que siento
Me gusta no tener que levantarme un día domingo
Me gusta cantar hasta quedar afónica
Me gusta ayudar a los demás dentro de mis posibilidades
Me gusta negar que me gustas
Me gusta trabajar en lo que me llena
Me gusta andar sin zapatos sobre la arena
Me gusta sentir que me abrazas y buscas mis manos mientras duermes

Me gusta el humor sarcástico
Me gusta la comida italiana, sobretodo los ravioles
Me gusta salir a comprar ropa

Me gusta ser libre e independiente
Me gusta leer todas las noches antes de dormir
Me gusta una galleta de mantequilla con el café
Me gusta verme linda cuando me arreglo
Me gusta compartir un asadito o un trago con mis amigos
Me gusta reciclar
Me gusta escribir en clave

Me gusta estar contigo

miércoles, junio 22, 2016

Canción que me inspira hoy

Hay canciones que inspiran, que hablan de temas que podemos hacer propios. A veces siento que la canción la escribí yo, por todo lo que dice, porque expresa exactamente lo que siento o lo que pienso.
Hoy me inspira esta canción, que habla mucho de lo que pasa por mi cabeza desde hace un tiempo...
Es de Kany García, una galla que por cierto, o se inspiró directamente de algún episodio de su vida o se agarró del desamor  para crear unas cuantas canciones que hablan mucho por sí solas. 

Ésta se llama "Para volver a amar". Copio sólo los versos, sin coro repetido. 

Mírame, ya me ves
Creyéndome tan fuerte tan llena de vida
Dibujando sonrisas ante las miradas
Llevando tanto adentro y mil historias atrapadas

Mírame y hazlo bien
No pienses que estoy loca
Si ando sola en este rumbo
¡No puedo dar lo que se me robó!

Para volver a amar debo sentir que vivo
Y no andar huyendo
Para poderte dar lo que un día fue mío
Y hoy ya no lo encuentro

Hoy sólo busco pedazos
De lo que un día fue un corazón abierto
Y no por ti, no por mí
Si no que el tiempo diga adiós a algún recuerdo

Sé muy bien que intenté
Poder recuperar los trozos que me quedan
De este corazón que amó sin ver medida
Y que hoy vive con miedo y anda a escondidas

Sé muy bien que no crees
Al verme tan segura y con las fuerzas que camino
¡No, no, no puedo dar lo que se me robó!

Yo sé que de apariencias no se vive
A quién engaño
Yo no puedo amar, yo aún no puedo
No puedo


lunes, junio 13, 2016

Por mí


Buscando la frase "nada vale más que tú" en Google, con el objetivo de encontrar alguna foto con texto como la que  justamente publico en este post, encontré este mensaje que me gustó y considero interesante de analizar.

He leído en redes sociales quejas incansables contra el Gobierno, contra el mundo, contra las injusticias y/o contra alguien desconocido (vía indirectas). Escucho todos los días reclamos con respecto al trabajo, a los viajes estresantes para acudir a él; yo me quejo de tener que viajar todos los días en tacos agotadores, apestosos, enfermantes para llegar a trabajar esclavizada en esa comuna que odio, en una oficina donde debo cumplir con mi trabajo y con temas anexos para lo que fui contratada... y me quejo, y me quejo, Ustedes se quejan y todos nos quejamos. 

Y de tanto quejarme, me llega un pensamiento del diablito bueno que me dice: "agradece que tienes trabajo", "valora lo que tienes y no lo que no tienes"... Todos los días llegan hombres en busca de trabajo a nuestra oficina. Algunos vienen recomendados, otros, probando suerte. Lamentablemente a todos hay que decirles que no. "No hay pega", "no hay vacantes", "no estamos recibiendo papeles", "vuelva en Agosto" (partimos en Diciembre diciendo que partíamos en Febrero... y seguimos pateando el tiempo... ya vamos en Agosto). Por ello, me vuelvo a repetir: "valora lo que tienes", "agradece que tienes trabajo". Y más aún... me da el estado melancólico EMO y me digo: "valórate".

"Valórate"... Claro que me valoro. Me creo la raja. Pero de tanto creerme la raja, me angustio, porque no siempre me resulta todo lo que ansío. Quizás debería ser más humilde. Por lo mismo me quejo. Por falta de humildad. Por ambiciosa y a veces arrogante. Yo me autoevalúo de forma permanente. he sido pedante, he actuado de forma impulsiva cuando algo me desagrada, a veces contesto pésimo, soy demasiado sincera con las emociones. Pero las emociones pencas, la rabia y el miedo son las que me superan. Porque para la alegría y la ternura sale el osito de felpa que llevo dentro. Y no es la rabia de andar enojada por la vida, es la rabia de tratar de defender lo que es mío, lo que considero correcto, pero a veces de forma equivocada, IMpolíticamente correcta. (Admiro sinceramente a las personas de los callcenter por mantener la compostura a pesar de que uno les dice un cuanto hay de pesadeces y negativas a sus ofertas). Lo peor de todo es que me doy cuenta. Cuando uno se da cuenta de lo que hace se somete al peso de la conciencia... y eso sí que es complejo.

Y así es como viene al caso el texto de la foto:

Si sufres, es por ti
Si te sientes feliz, es por ti
Si te sientes dichoso, es por ti.
Nadie más es responsable de cómo te sientes, 
sólo tú y nadie más que tú.
Tú eres el infierno y el cielo también.


Si sufro es por mí... un estado creado. No hay razón para sufrir. No me falta nada para desenvolverme en la vida. Miro a mi alrededor y lo único que me falta a veces es no sentirme sola... por ahí va el tema. Pero no hay motivos. Es por mí. Pero... me hacen sufrir los malos recuerdos que no se van, la falta de empatía de la gente, un grito injustificado, una reacción violenta... eso sí que me hace sufrir.

Si me siento feliz, es por mí. Por todo lo que he logrado, por mis éxitos y los fracasos que me han ayudado a crecer, que me han enseñado a esforzarme cada día. Me siento feliz con cosas súper simples. El ruido del mar, una fogata con fuego crepitando, una puesta de sol, una cucharada de manjar, un "hola, me acordé de ti", un abrazo cariñoso, un chocolate de sorpresa... Aunque no me gustan los regalos. Prefiero gestos con sentimiento, por sobre todo. Las cosas se compran, se pierden o te las roban. Los momentos quedan para siempre.

Nadie más es responsable de cómo me siento. Todas las emociones las creo yo. Autocontrol. Valorarse. 

Yo soy el infierno... y el cielo también. Yo creo el entorno donde quiero vivir. Por eso me abstraigo del entorno global. Ya no me interesan las noticias de la TV, no leo los diarios a menos que sea para buscar algo en particular de lo que deba informarme. Estoy desilusionada del país en el que vivo. País culiao. Por eso me abstraigo y vivo en mi entorno directo e inmediato.. con la utopía de que algo hago para cuidar el planeta por medio del reciclaje. Yo soy el infierno y el cielo también.

Cada uno es quien quiere ser y logra vivir de acuerdo a sus posibilidades. Las cosas no son todo. Los momentos, la esperanza de algo mejor cada día creo que es la base del éxito. Por mí. No por los demás. Por mí, por mi necesidad infinita de sentirme plena, aunque sea de forma esporádica. No es egoísmo ni egocentrismo. Es ser. Sólo ser. Por mí y por nadie más. Porque para mí "nada vale más que yo".





sábado, junio 11, 2016

Hoy

Hoy es uno de esos días en que tengo ganas de escribir, pero es muy tarde y me va a faltar tiempo... Puede ser que mañana lo haga. Es probable, muuuy probable.

sábado, febrero 20, 2016

Las misas y yo

El título es el tema... tengo un cuento con las misas. En resumen, antes de empezar, me carga ir a misas, no me agrada estar siguiendo un ritual que no me agrada, que no entiendo (que por lo demás no me interesa entender).

He ido varias veces a misa, lo que me ha obligado, aunque suene obvio, a entrar a diferentes iglesias, a algunas más de una vez. Cuando he estado dentro de las iglesias, parroquias, capillas o como se llamen, me dedico a mirar las estructuras, las entradas de luz, las bancas que siempre son de madera y enfermas de incómodas, la decoración, las luces, los Cristos y Marías (a veces también hay Santos) por todos lados, además de los salmos estampados en las paredes. En general están bien mantenidas. Se nota que algunas tienen más presupuesto que otras. Hay unas que son bastante modernas tanto en la arquitectura como en la luminaria (se nota de inmediato) y otras más austeras o bien, más antiguas... Estas últimas me gustan harto más, porque tienen historia, como la Capilla Sixtina en el Vaticano, la Catédrale de Nôtre Dame o du Sacré Coeur en París que hace muchos años pude conocer... Si bien no me gusta entrar a las misas, las iglesias vacías me parecen lugares acogedores y dignos de ser visitados. Cuando he estado en otras ciudades, me llama la atención entrar a iglesias, porque de alguna forma se puede entender la dinámica de un pueblo y sus costumbres eclesiásticas. Recuerdo en una ocasión haber entrado a la iglesia du Saint Jean en Nymes (creo que fue) y quedé pegada con una música de piano de fondo que sonaba. Fue un momento bastante especial para mí, tenía 17 años y nunca he sido cristiana. No niego que existen energías que superan creencias de todo tipo... en esa ocasión, me sentí rara, extrañada de mí misma.

En el viaje al Caribe entramos a una iglesia protestante. Chiquita, un poco oscura, porque estaba sin público. Se cumple la misma tónica de siempre. Butacas, decoraciones en las paredes, diario mural. 

Iglesia en Islas Caimán - EVERYONE WELCOME



        La iglesia de arriba por dentro                        


Volviendo al tema de inicio, tengo un tema con las misas católicas. Son las que conozco, así es que mis comentarios son limitados a esto. Dependiendo del tipo de misa, me preparo sicológicamente para asistir. Cuando son de matrimonio las tolero más que cuando se trata de misas de funerales. Es evidente que en una misa de matrimonio tanto los novios como los invitados estamos contentos, ansiosos por lo que viene después (la fiesta, el cóctel, almuerzo o lo que sea) y se lleva bastante amena la cosa, además que anda todo el mundo arreglado. 

Sea cual sea el motivo de la misa, me he fijado que se hacen unos rituales que detesto, dentro de los cuales están: 

1) Pararse y sentarse a cada rato. No lo entiendo. 
2) Repetir frases después del cura. Nunca entiendo lo que dicen, tampoco sabría en qué momento decir algo... 
3) La famosa paz: No entiendo esa weva' de darse la mano con gente que no conozco o el concepto de hacer la paz con alguien sólo porque sí. Creo que esta parte de la misa es la que más me desagrada. Si puedo hacerme la lesa, lo hago. En los matrimonios es medio difícil arrancar porque es gente conocida... 
4) La colecta. No se supone que las iglesias se arriendan para los "eventos". ¿Por qué entonces pasa una señora pidiendo plata? Conmigo no cuenten para estas colectas.

Cuando he ido a misas de funerales, más bien por acompañar a algún familiar del difunto, me quedo afuera. Podrán decirme en ese caso, que mejor no vaya, pero mi concepto de acompañar tiene que ver con estar ahí, sobretodo para dar el pésame al momento de la salida. Mal que mal, la gente valora la presencia física en las despedidas y a mí también me gustaría que me acompañaran en mi dolor, cuando me pase algo así... Aunque sea afuera.

El asunto es claro para mí. Me carga ir a misas. No me gustan los rituales religiosos de ningún tipo, no entiendo tampoco las creencias en seres superiores, y por lo mismo, si bien entro a participar de los rituales porque soy una persona tolerante y que vive en sociedad, no es algo que me agrade. Con las iglesias en cuanto a su arquitectura y estructuras no tengo problema, es más, puedo decir que me gustan. 
Por estas razones es que cuando me muera, no quiero que me hagan misa. Prefiero una fiesta... Viene en un próximo  post.

miércoles, enero 27, 2016

Portales de citas

Me causa curiosidad entender por qué hay personas (y tantas personas) que buscan compañía por internet en portales de citas. 

La soledad es un estado mal entendido. Sé que uno se puede sentir solo, pero también puedes sentirte libre. Es una elección de cómo quieres enfrentar la vida. Esa soledad vista desde la incapacidad de poder vivir sin depender de otra persona, a mi parecer es dañina porque obliga a buscar compañía de cualquier forma y unas de ellas son las famosas plataformas de internet en las cuales personas que se sienten solas buscan a otros en su misma situación para superar (o ahogar) la soledad.

Conozco un par de casos que se ven en la necesidad permanente de estar conectadas a portales de citas simplemente porque no soportan la idea de estar solos. Me he fijado que esas conexiones con desconocidos, les aportan una sensación de compañía. Además, si alguien le gusta a la otra persona, es gratificante porque se convierte en un espacio de recepción de aplausos, piropos, risas (aunque sean puros "jajajás"), se sienten bien... Es un mundo irreal, lleno de fantasías y colores bonitos donde por un tiempo no existen críticas, porque lo único que hacen es mostrar la parte buena, todos los logros, éxitos, fotos mejoradas (a veces photoshopeadas o con filtros) que esconden las imperfecciones. En fin puras palabras bonitas y puras ganás. [Para qué hablar de los que se roban fotos de otras personas y se hacen pasar por otros... ese tema sí que es preocupante...] Alguna vez conocí a un par de personajes por internet (no precisamente en estas páginas) y por eso sé que así... además de todo lo que he escuchado de estas famosas páginas, se da un ambiente entretenido, pura amabilidad... curioso, por no decir, hipócrita. 

Una vez me dijeron que buscara a mi media naranja, manzana, pera o la fruta que sea en estos portales y en realidad no me interesa en absoluto. De verdad que no entiendo el sistema. Conversar con gente que no conozco para encontrar pareja. Si ya sé que en general lo que muestran las personas ahí es puro maquillaje. Ya me lo han demostrado estos amigos que lo han hecho y un par de experiencias que viví hace años atrás.

Les cuento lo que me pasó hace muchos años, cuando conocí por IRC a un tipo que me pareció tan interesante que accedí a juntarme con él. Ojo en que por el año 2000 no había Whatsapp, ni Messenger, ni teléfonos con cámaras, ni nada similar a lo que hay en la actualidad.

La historia es algo así: 

1) No pude reconocerlo fácilmente porque no era como decía ser físicamente, Wn! Gordo no es lo mismo que "robusto". Era descomunalmente redondo. 

2) "Tengo ojos verdes" y los tenía café claro.

3) Llegando al estacionamiento del Mall (elegí un lugar concurrido por si tenía que arrancar), me dice que vayamos al Parque Alessandri para estar más tranquilos. What?

4) Dijo que era súper caballero y con cuea abrió una de las puertas del Mall.

5) Me contó cuando fuimos a tomar algo que él sólo comía y tomaba cosas naturales... What? Mentiroso... te comías hasta los postres, guatón.

... a estas alturas yo ya quería sólo irme a vitrinear ropa... estaba apestada. Mostré mi peor lado de desagrado, muy molesta en todas las respuestas. Se me salió todo lo pesada que puedo llegar a ser.

6) Era un charlatán. Hablaba de todas las cosas que tenía en su casa (que habían sido compradas por su mamá porque él era estudiante). En esos años, minicomponente con lector de CDs, parlantes, microondas y blablabla... Del auto, de la plata y puras COSAS que me importaban un comino.

7) Compré un paquete de palomitas, de esos de tarro en un carrito que había cerca del cine, y el loco sacaba a manotazos como si se acabara el mundo.

8) Pasó una hora, con suerte, y mi cara de horror era más que evidente. Nos despedimos y nunca más lo volví a ver. Ni siquiera me acuerdo cómo se llama jajaja. 

Me pasó con otro tipo, que resultó ser compañero de curso en la Universidad, que me hablaba en buena onda durante un verano, también por IRC, porque sabía que estudiaba lo mismo. Era súper cariñoso, Buena onda el tipo. Cuando volvimos a clases NUNCA en su puta vida me habló. No sabía reconocerlo. Me decía después de clases que me había visto, que me veía linda y yo no lograba saber quién era. Hasta que caché. El compañero invisible de la clase. Una mierda. Me cargan las dobles personalidades. O eres o no eres, pero era absolutamente distinto en persona a que por chat. Así es que cagó conmigo. Nunca lo pesqué. Hace pocos años me encontré con él en un pub, curao, y me habló como si nada jajajaja... Gente rara.

A raíz de la primera experiencia espantosa y la del gallo bipolar, decidí que nunca NUNCA en mi vida iba a conocer a alguien a ciegas. De porfiada, años después, volví a conocer a otra persona de la que no voy a hablar. Sí conocí a varios amigos que se han mantenido en el tiempo, pero los primeros acercamientos vía IRC (que fue donde los conocí) no fueron precisamente en onda de buscar citas. Fue la ingeniería que nos juntó como tema común.

Para cerrar, de acuerdo a lo recopilado por quienes me cuentan sus experiencias en estas páginas, es que buscan compañia... nada más. Algunos dicen que tienen un círculo muy cerrado, que no salen mucho y por tanto se hace difícil conocer personas, que son tímidos, que no saben cómo hacerlo... Es lo único que entiendo, pero no lo haría. No me interesa. 



jueves, enero 21, 2016

Mi vida no es una novela

Me he vuelto tan adicta a la lectura, sobretodo de novelas románticas, que empecé a creer que mi vida puede lograr ser una de ellas... mi propia novela...

Me he emocionado por frases hermosas que he leído y que en algunas ocasiones las he robado para hacerlas parte de mi vida. He llorado cuando las historias se ponen tristes, empatizo con los protagonistas, me estremezco cuando el enamorado hace todo para conquistar a su amada pensando en la envidia que me da que esa mujer sea quien viva esas experiencias tan bonitas y yo no. 

Tanto me he involucrado en algunos libros que incluso tomé prestada una idea que me pareció interesante para conquistar a alguien y no me resultó jajaja. Lo he pasado mal, más de una vez, al igual que algunas de mis amigas temporales de mis libros. Me he vuelto dura, esquiva, con terror a sufrir, sin muchas ganas de luchar por lo que quiero. En las historias, mis amigas (temporales) protagonistas también lo pasan mal de repente, lloran, se protegen ante el miedo al rechazo, se esconden, pero se levantan, cambian el rumbo de sus vidas, se atreven, se dejan amar, hacen locuras... 

Me he puesto nerviosa cuando quedando pocas páginas de algún libro y el final se presagia poco prometedor para los protagonistas, siento que todo lo leído no ha valido la pena... pero los finales rara vez terminan tan mal. Se producen vuelcos inesperados, que no son inmediatos, pasan meses o incluso años, pero se ve la luz al final de camino y se obtiene el tan idealizado "vivieron felices para siempre".

A raíz de esto, llámenme loca o lo que sea, siempre he creído que es posible vivir mi propia novela romántica. Lamentablemente, mi vida no es una novela, sólo tengo acceso a lo que yo siento y no a lo que pasa al resto de los personajes de mis historias. No puedo ser la escritora omnipresente. Por esto, entiendo que más que una novela, mi historia es un diario de vida, una bitácora de vivencias en la cual sólo yo puedo saber el pasado, el presente e inventar el futuro, aunque este futuro siempre se vuelve incierto. Sigo recopilando historias para poder algún día decir que esta historia ha terminado. 

No me queda más que aterrizar y dejar de ser tan idealista y bajarme del pony. Definitivamente mi vida no es una novela. Falta que alguien me diga: "Bienvenida a la realidad".